¿Traductor o intérprete? ¿En qué se diferencian?

Las diferencias entre la profesión de intérprete y la de traductor no siempre están claras, principalmente por un desconocimiento generalizado del sector. Aunque ambas profesiones tienen como objetivo traducir un mensaje de una lengua a otra, lo cierto es que en la práctica, sus trabajos son muy diferentes.

Si nos basamos en la principal diferencia entre el traductor y el intérprete, diremos que mientras que el traductor se centra en la traducción de un texto escrito de un idioma a otro, el intérprete se centra en un mensaje oral que es escuchado en una lengua y transmitido en otra.

Ambos profesionales deben facilitar la comunicación entre sus clientes, no obstante, cada uno precisa de unas habilidades diferentes para desarrollar eficazmente su trabajo. ¿Sabes cuáles son?

¿Qué habilidades debe tener un traductor?

La función del traductor, como hemos mencionado, es la de reproducir un mensaje original en otro idioma en un soporte escrito. Para cumplir con esto, el traductor no sólo debe conocer a la perfección ambas lenguas, sino también tener en cuenta la terminología utilizada para cada tipo de documento y así poder utilizar las palabras requeridas en cada situación.

Los traductores deben tener también una ortografía perfecta, tener una capacidad de lectura detallada y precisa, así como de revisión, corrección y edición de textos.

Por otra parte, los traductores profesionales deben ser capaces de interpretar los giros, metáforas y dobles sentidos de las lenguas que traduzcan para poder así traspasarlas al texto de destino.

El traductor tiene que transmitir de forma impecable y con las palabras precisas el mensaje del cliente al público interesado.

Los traductores pueden ser necesarios en una gran diversidad de situaciones y formatos: Literatura, periódicos, contratos, aplicaciones móviles, programas informáticos, páginas webs… Etc.

¿Cómo debe ser un buen intérprete?

El intérprete no es otra cosa que un mediador entre dos o más personas, es el enlace entre aquellas personas que no hablan el mismo idioma, facilitando enormemente la comunicación.

La herramienta de un intérprete es su voz, aunque dependiendo del tipo de interpretación también pueden ser sus manos y el lenguaje corporal.

En el caso de los intérpretes, a las habilidades de un buen traductor deben sumársele otras como la capacidad de adaptación, intuición y reacción para interpretar y traducir lo que se está escuchando a tiempo real. También deben tener buena memoria ya que a menudo deben confiar en su retentiva para trabajar.

A esto, se añade que los intérpretes se deben adaptar y afrontar situaciones y escenarios muy diversos, que pueden ser desde traducir en una fábrica, hasta hacerlo en ruedas de prensa de prestigio. Los intérpretes deben por tanto tener capacidad de adaptación a todo tipo de circunstancias.

La interpretación puede ser necesaria en distintos ambientes como conferencias, reuniones, presentaciones, conversaciones telefónicas, en cabinas de traducción simultánea, programas de televisión, entrevistas, videoconferencias… etc.

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