Los errores de traducción más famosos de la historia

Si no conoces un idioma, mejor contrata a un buen traductor o intérprete para que escriba o hable por ti. Si esto lo hubieran pensando los siguientes ejemplos que os mostramos a continuación, la historia podría incluso haber cambiado, ya que un fallo de traducción puede tener importantes consecuencias, especialmente para grandes marcas u organizaciones.

Según un artículo publicado en la BBC, existen unos 7000 idiomas en todo el mundo, aunque la mayoría de ellos son hablados por menos de 10.000 personas y, tal y como señala la Unesco, 2.500 se encuentran en peligro de extinción.

Esta situación complica las cosas cuando alguien busca que un mensaje sea entendido por el resto de lenguas, es aquí cuando los errores de traducción tienen aún más consecuencias. BBC Culture ha recogido algunos de los fallos más celebres, los resumimos a continuación:

Deseos carnales

Jimmy Carter, el expresidente estadounidense, sabía cómo atraer la atención de las masas. En un discurso que pronunció en 1977 en Polonia, un fallo de su traductor hizo que pareciese que el presidente estaba expresando deseos sexuales por el país entonces comunista. El traductor dio a entender que Carter deseaba sexualmente a los polacos, pero resultó que lo que realmente quería expresar Carter era su interés  por conocer los “deseos para el futuro” de los polacos.

Otra perla del traductor fue convertir “esta mañana dejé Estados Unidos” en “dejé Estados Unidos, para no volver jamás”. Según la revista Time, también una frase con la que el presidente quiso expresar lo feliz que le hacía estar en Polonia se tradujo en “feliz de ver las partes íntimas de Polonia”.

Construcciones marcianas

En el año 1877 el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli comenzó a registrar en un mapa la superficie marciana. Pero en una de las primeras descripciones del planeta el astrónomo provocó sin querer un malentendido de gran magnitud. El director del observatorio de Brera creyó ver antiguos “mares” y “continentes” en la superficie marciana, pero también algo que llamó “canales”.

Años después, en 1908, el astrónomo norteamericano Percival Lowell revisando el trabajo de Schiaparelli llegó a la conclusión de que los canales habían sido construidos por seres inteligentes para llevar el agua, que escaseaba en la superficie marciana, desde los casquetes polares hasta las regiones desérticas. Esta afirmación provocó un gran revuelo por los marcianos, pero lo que no se sabía es que todo había sido un error de traducción. Incluso Lowell publicó libros explicando que estos canales eran estructuras artificiales para transportar agua construidas por brillantes ingenieros marcianos.

El astrónomo nunca pensó que los canales de Marte fueran construcciones. Él había empleado la palabra italiana ‘canali’ que se refiere a una estructura totalmente natural como las gargantas o los cañones.

La gran amenaza

En el año 1956, el líder soviético Nikita Khrushchev supuestamente dijo que “enterraría” a los embajadores occidentales que se encontraban con él en un banquete en la embajada polaca en Moscú.

La frase se hizo eco de los medios, creando un enfriamiento mayor entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Pero al final resultó que la frase había sido sacada de contexto, lo que realmente quiso expresar el líder soviético era que “aunque no lo quieran, la historia está de nuestro lado. Los venceremos.”

Con esta afirmación, lo que quería decir era que el comunismo sobreviviría al capitalismo, que acabaría autodestruyéndose, como señala un pasaje del Manifiesto Comunista de Karl Marx (“lo que la burguesía produce, sobre todo, son sus propios enterradores”).

Cuando leemos la traducción de las cartas de algunos bares y restaurantes, no podemos hasta echar unas risas. Ya que la ‘tortilla de bonito’ se ha llegado a traducir como ‘beautiful omelet’. Pero cuando los errores de traducción los protagonizan las empresas u organizaciones, los fallos dejan de tener gracia y pasan a poder ocasionar graves problemas.

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