El arte de la localización: Cómo hacer las traducciones más atractivas

Puede que hayas oído hablar del término localización, ¿pero sabías la aplicación que tiene esta técnica en la traducción e interpretación? Desgranamos el trasfondo que hay detrás de este término.

Aunque el término localización puede llevar a equívocos, su utilización es una realidad en el día a día del profesional de la traducción. Una localización no se limita a la transcripción de palabras, sino que realiza una interpretación del texto con modificaciones según el idioma, región, país o cultura a la que queremos hacer llegar un producto. Esto adecuará la obra para su distribución internacional.

Al localizar se realizan adaptaciones para transformar un trabajo que respete la esencia original, pero que contenga modificaciones para que esa viable su comercialización y/o distribución en otros mercados diferentes al de origen. Mantiene un interés por el conocimiento de la cultura del país priorizando sus las costumbres y especificidades de su lengua.

Un ejemplo clásico sería traducir los chistes de una serie extranjera a otros que puedan entenderse en otro país, cambiando, por ejemplo, las personas citadas o las situaciones narradas; haciendo que funcione en cualquier cultura sin destripar la obra original. También se ven cada día más casos de localización en narrativa audiovisual gracias a la era digital, adaptando contenidos visuales según el mercado para transmitir correctamente un mensaje, como ocurre en los últimos años con las películas de Disney Pixar.

 

Una definición de localización

La asociación de estándares del sector de la localización (LISA) define localizar como adaptar un texto para que sea adecúe correctamente a cualquier mercado. La LISA considera las localizaciones como un ciclo en el que se estudia y planifica el diseño y desarrollo de un producto, teniendo en cuenta un destino multicultural. La internacionalización marca la preparación de un producto creado desde su diseño con el objetivo de ser localizado para satisfacer múltiples mercados. La fase final del localizador es la aplicación en cada mercado de cuatro elementos básicos: los lingüísticos, los físicos, los técnicos y los culturales.

Las localizaciones no suelen aplicarse en novelas o libros de texto, más interesados en transcribir de la forma más fidedigna la visión del autor original. Esta tarea que está dedicada mayormente a productos digitales o de proyección digital. Podemos hablar de localización en productos como videojuegos o los distintos programas instalados en aparatos electrónicos de nuestro hogar (ordenadores, móviles, televisores inteligentes, etc.). Muchas páginas web tienen selección de idioma, haciendo interesante reinterpretar su contenido según el idioma de acceso al contenido de la página.

¿Cómo aplica el intérprete el trabajo de localización?

El profesional que se enfrenta a un nuevo texto a localizar debe apreciar los valores culturales del área de distribución de su trabajo. Debe conocer, por tanto, aspectos funcionales de la traducción. Un ejemplo sería Japón, donde el tipo de impresión es de derecha a izquierda. También es destacable el idioma árabe, ya que se escribe de en ese mismo sentido.

En el área digital hay que tener en cuenta todos los medios a localizar. Nos podemos encontrar con textos en múltiples formatos, como los trabajos de marketing y cartelería; el doblaje o los subtítulos. También se localizan las palabras del menú y todo tipo de documentos relacionados con el producto con el que estamos trabajando.

La localización afianza el producto en un nuevo mercado gracias a su funcionalidad comercial. Permite una distribución global de cualquier artículo o empresa en cualquier mercado; fomentando una internacionalización que arraigue en cualquier cultura y mercado. Es importante contratar un servicio de traducción e interpretación que cuide con mimo los textos y logren convertir en un éxito seguro cualquier aventura empresarial fuera del país de origen.

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