Cómo revisar una traducción paso a paso

Cuando escribimos, o en su defecto, traducimos, es necesario tener una concentración alta que nos impida cometer errores ortográficos o gramaticales. No obstante, tener errores es algo humano, por ello es tan importante revisar el trabajo exhaustivamente antes de entregarlo al cliente. Tanto es así que existe como requisito obligatorio según la norma de calidad EN 15038:2006, reemplazada por la ISO 17100.

¿Por qué es tan importante que un profesional revise una traducción?

Cuando una persona lee el texto que hemos traducido, lo hace desde una perspectiva diferente, por lo que le resultará más fácil detectar posibles errores que nosotros habríamos pasado por alto.

El revisor debe leer y evaluar la traducción como si fuese el cliente final. Por ello es necesario que sea una persona quien realice esta tarea y no un traductor automático, ya que además de la corrección ortotipográfica, también se tendrá que hacer una corrección de estilo.

La revisión debe entenderse como un proceso ajeno y posterior a la traducción propiamente dicha, por lo que tendrá que hacerla una persona ajena al traductor. El objetivo de contar con un revisor es ofrecer un contenido de la mejor calidad a los clientes de una empresa de traducción e interpretación.

El papel del revisor de traducción es por tanto el de asegurar que el mensaje se ha trasladado correctamente en otro idioma. Es decir, es el encargado de comprobar que el texto traducido concuerda con el texto original y que la terminología esté traducida correctamente.

Autorrevisión

Antes de entregar una traducción al revisor, el traductor deberá leer el texto e intentar corregir todos los errores que pueda detectar, tanto como si lo fuera a entregar al cliente final. Para ello es imprescindible leer el texto varias veces y prestar especial atención a los signos ortográficos, estructura de las frases, posicionamiento de palabras y anglicismos.

Para esta tarea, puede ser de utilidad releer las frases en voz alta, ya que así será más fácil concentrarse en el texto y detectar errores con más facilidad.

Otro consejo es dejar un tiempo prudencial desde la traducción hasta la autorrevisión.

Un truco que a menudo se hace en muchos periódicos es imprimir el texto en formato papel. De esta forma los fallos se detectan más fácilmente.

Corrector ortográfico

El corrector ortográfico es una herramienta muy útil para encontrar posibles errores en la ortografía del texto traducido. Con este podremos comprobar si las palabras están bien escritas, si están correctamente acentuadas y si hemos utilizado adecuadamente los símbolos de puntuación y tipográficos.

Revisión gramatical

Para que el texto final se pueda leer con fluidez en el idioma de destino, deberemos prestar especial atención a si los verbos necesitan o no preposición, si hemos cometido alguna incoherencia en la formación de las frases, si existe descoordinación entre los sujetos y los verbos…

Por otra parte, en cuanto a la revisión de estilo, deberemos tener en cuenta el manual de estilo de nuestra empresa de traducción (en el caso de que exista). Este se utiliza para homogeneizar los trabajos y ofrecer un estilo más particular: Uso de comillas, guiones, negritas… Por ello es necesario que el traductor lo conozca y lo tenga de referencia en sus traducciones.

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